QUERATOSIS ACTÍNICAS

El tono claro de la piel en las poblaciones urbanas del hemisferio norte, y de otras regiones alejadas del ecuador, siempre fue un rasgo distintivo de las mismas a través de la historia y hasta un símbolo de estatus que las diferenciaba de las poblaciones rurales campesinas, obligadas a exponerse al sol por sus labores al aire libre.

Alrededor de 1920, fue la célebre modista Coco Chanel, quien regresaba de una travesía náutica totalmente bronceada e inició un cambio en el mundo occidental, imponiéndose a lo largo de los años, la moda del bronceado.

Efectivamente, el sol, fuente principal de la vida en nuestro planeta y responsable de muchos beneficios vitales, es también el causante de producir daño en nuestra piel, si la exposición es irresponsable, poco prudente y excesiva. 

Entre una de las lesiones relacionadas con la exposición solar, más frecuentes que vemos los médicos de familia en la consulta, son las famosas ‘queratosis actínicas’.

¿Qué son?

Una queratosis actínica es una mancha áspera y escamosa en la piel que se presenta después de años de exposición al sol. A menudo aparece en la cara, los labios, las orejas, los antebrazos, el cuero cabelludo, el cuello o el dorso de las manos.

También conocida como queratosis solar, una queratosis actínica se desarrolla lentamente y, por lo general, aparece por primera vez en personas mayores de 40 años.

Es importante realizar una valoración presencial de la lesión por tu médico de familia, para vigilar su evolución. 

¿Cómo puede aparecer?

Generalmente se caracteriza por aparecer como una mancha rojiza o marronácea de la piel áspera, seca o escamosa, por lo general de menos de 2,5 cm de diámetro.

Pero también puede presentarse como: 

  • Mancha plana a ligeramente elevada o bulto en la capa superior de la piel
  • En algunos casos, una superficie dura, similar a una verruga
  • Variedad de colores, incluido rosa, rojo o marrón
  • Picazón, ardor, sangrado o costras
  • Nuevas manchas o protuberancias en las áreas expuestas al sol, como la cabeza, el cuello, las manos y los antebrazos

¿Debo acudir al médico de familia?

Puede ser difícil distinguir entre las manchas cancerosas y las que no lo son. Por ello, es mejor que tu médico evalúe los nuevos cambios en la piel, especialmente si una mancha escamosa persiste, crece, sangra, o cambia de color. 

Probablemente, tu médico podrá determinarlo mediante una exploración de tu piel. En caso de dudas, se puede consultar con el dermatólogo, quien tendrá la posibilidad de realizar otras pruebas, como una biopsia de piel, que consiste en tomar una pequeña muestra de piel para analizarlo posteriormente en un laboratorio.

¿Puedo hacer algo para prevenirlo?

  • Evita exponerte demasiado al sol, especialmente entre las 12 am y 14 pm. Además, evita permanecer mucho tiempo al sol, ya que esto podría ocasionarte una quemadura por el sol o un bronceado excesivo.
  • Usa protección solar. ¡Incluso en los días nublados!. Aplica un protector solar de amplia gama resistente al agua con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30, como recomienda la American Academy of Dermatology (Academia Estadounidense de Dermatología). Aplica protector solar al menos 15 minutos antes de salir y vuelve a aplicarlo cada dos horas, o con más frecuencia si estás nadando o transpirando.
    No se recomienda el protector solar para bebés menores de 6 meses. Más bien, mantenlos alejados del sol si es posible, o protégelos con sombra, sombreros, y ropa que cubra los brazos y las piernas.
  • Cúbrete. Para tener una protección adicional, usa prendas de tejido ajustado que cubran los brazos y las piernas. Además, usa un sombrero de ala ancha que brinda mayor protección que una gorra de béisbol o que una visera.
  • Evita las cabinas de bronceado. La exposición a los rayos UV de la cama solar causa el mismo daño en la piel que un bronceado adquirido al sol.
  • Examina tu piel con regularidad. Con la ayuda de espejos, revisa el rostro, el cuello, las orejas y el cuero cabelludo.

¿Y una vez que ya tengo alguna queratosis actínica?

Como médicos de familia, disponemos de dos de los métodos más frecuentes para tratar la queratosis actínica:

  1. Congelación (crioterapia). Mediante un enfriamiento con nitrógeno líquido. Es el tratamiento más común. Solo dura unos minutos y se puede hacer en nuestra consulta. Se basa en la regeneración de la piel, desprendiendo las células dañadas con crecimiento de piel sana posterior. 
  2. Curetaje. En este procedimiento, se utiliza un dispositivo llamado cureta para raspar las células dañadas. El raspado puede estar seguido de crioterapia.

El secreto es aprender a disfrutar del sol en forma sana y prudente, evitando provocar daño en nuestra piel y en nuestros ojos y tener muy en cuenta que además del envejecimiento cutáneo precoz con aparición de manchas y arrugas, los tumores malignos de la piel pueden desencadenarse por el daño acumulativo ocasionado por la exposición solar crónica.

Autor: Cintia González Santana. Médico Interno Residente. CS. Plaza del Ejército. Valladolid Oeste.

Revisado: diciembre 2019.

REFERENCIAS

  1. Ferrándiz C, Malvehy J, Guillén C, Ferrándiz-Pulido C, Fernández-Figueras M. Precancerous Skin Lesions. Actas Dermosifiliogr. 2017 Jan-Feb;108(1):31-41. English, Spanish. doi: 10.1016/j.ad.2016.07.016. Epub 2016 Sep 20. PMID: 27658688.
  2. Salido-Vallejo R, González-Velasco M, Guilabert M, García EI, Mira JJ. La percepción del proceso asistencial de pacientes con queratosis actínica [The perception of care received by patients with actinic keratosis]. J Healthc Qual Res. 2018 Nov-Dec;33(6):360-369. Spanish. doi: 10.1016/j.jhqr.2018.09.005. Epub 2018 Nov 27. PMID: 30497970.
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